No era usted quien
venía a tocar mi puerta con proposiciones, no era usted a quien yo describía
años atrás y ese pensamiento que simbolice, donde lo idealice a usted; no es más
que un recuerdo que quisiera sobre pasar y aceptar, aceptar la existencia de
que usted no es para mí y que en su ventana llega el invierno, así como en la mía
siempre llega el verano y me saluda ardientemente.
La calma de saber que usted no es para mí, es la misma que se respira después de los días de guerra; donde quizás y seguramente yo no sea para usted tampoco. Una calma de haberse salvado de la guillotina a la que nos estábamos condenando por simples libros escritos por nuestros antepasados.
El universo tiene mágicas formas de funcionar, dentro del caos todos encajamos y seguimos compartiendo y llevando el amor, invencible a los tiempos de guerra; invencible a mi idealización hacia tu persona, el amor es aquel a quien ves como enemigo cuando realmente solo te está ofreciendo agua porque te vio un poco pálido a la luz del sol, no hay más allá luego de él, como el sol es difícil de ocultarse a los encantos del amor y su bondad, genuina que te hace construir y destruir monumentos en su nombre, nadie lo juzga ya que quien lo siente sabe que es bueno y te centra.
Mis disculpas quedaran eternamente plasmadas en mi ser, para que se demuestren en cada paso que de ahora en adelante, muchos como usted pasaran desapercibidos y otros lograran pasar, pero está en mi deber sentir y hablar, además de darme la oportunidad de decidir distinto. Pues vera ya no son los mismos monstros los que me asechan, me hace ver que el que está activo en su rutina es quien veo frente al espejo y nadie más, así que no se preocupe por su futuro, no es en plan de hacerse el jefe, o el líder; personalmente sé que odia los títulos y las labores, pero puedes confiar en la magia que nos une y nos hace uno al amanecer, de que tomare mejores decisiones basados en su error, no te reduzco a ello, sin embargo eres algo notable en la historia y vale la pena resumir, tus acciones fueron poco agraciadas, me hicieron daño, nos hicieron daño.
Habla con la boca más abierta, mira a las manos de quien obras y camina sin cesar a mi paso, yo te aseguro que no iré muy rápido y esperare a que ambos, tengamos un ritmo para conversar sin quedar sin aliento, te permitiré darme flores y que me mires bonito y yo me permitiré darte la mano y besarte los miedos que compartimos, me permitiré darte un espacio y un lugar donde mi cuerpo ha de yacer. No te permitiré que no me tomes en cuenta o en su defecto que no seas honesto, pues ya que estas aquí han de aprovecharse los sentidos que se tienen y hablar creo que es impertinente.
Disculpa mis formalidades, realmente trato de hacerlo distinto, mis antiguos rabinos no estaban a la altura de donde me sentaba y no fueron honestos o iban muy deprisa para yo entender sus intenciones, lo informal es algo que se fue de las manos mientras no sabía que trata de mantener el control, me di cuenta que he de manejarlo y no controlarlo. Contigo espero sea diferente, contigo espero sea real, te presentare a mi fantasma del espejo reluciente y hare que hagan las paces, a veces se enoja porque al final del día le hago ver que es un dependiente de todo aquello que odia, espero que tanto te odie que te termine acariciando y aceptando sentarse a tu lado en silencio, de nuevo, para que hagan las paces y jueguen un, dos, tres sin luces; sin fachadas, espero conocer a quien escondes y lo que no logras expresar a las 4am, cuando no hay filtro, yo espero hacer lo mismo y llegar más allá y poder despertar a tu lado y poder sonreír sin que me causes repulsión, veras: mi estómago está débil y ya no lo necesita, se ha vuelto una molestia y a mi cabeza le vendría un poco de paz de guerra.
Oh! Pero estos días, ya no te veo caminar y mi prosa es distinta, se ha convertido en más consciente, sabe cuándo respira y cuando aguanta y cuando no puede hacerlo. Espero confíes en ella, en que hará cosas distintas esta vez, de no hacerlo sería una batalla perdida y estaríamos nuevamente en guerra con un país desconocido
You know what’s wild is that peanuts really be killing people. Like how wild
George Washington Carver made peanut butter popular to kill white people